Historias Cruzadas. Tercer Capítulo: "El día que nos conocimos".

 "Había pasado un poco más de un mes desde aquella confesión, dónde prácticamente su condena era partir de este mundo".

Mía: ¿Cuánto? ¿Cuánto tiempo me queda?
Doctor: No sabría con exactitud, en cada paciente es distinta la enfermedad. Todo depende de como lleves el ritmo de vida, como te cuides. Podría calcular cinco, máximo seis años.
-Para Mía estaba claro desde su nacimiento que su objetivo en la tierra no era más que ser feliz y luchar, como si supiera que eso era lo que querían sus padres. Pero el saber que una enfermedad iba a impedir todo aquello, le hacía sentir que todo se estaba acabando, y muy pronto. 
-Flashback-
"Querida hermana Aurora, perdone mi falta de frecuencia en el envío de las cartas, mi cabeza ha estado tan revuelta. Creí, creí que iba a poder cumplir con mi propósito en esta vida, pero tal parece que no es así. Hace poco menos de un mes me han diagnosticado una enfermedad degenerativa. Me han dicho que mi pronóstico de vida, es poco menos de seis años. Lo siento si la he defraudado, siempre con amor. Mía".
-Fin de flashback-
No pasaron ni dos días cuando Mía recibió una visita.
Hermana Aurora: Mi niña. ¿Estás ahí?
Mía: ¡Hermana Aurora! Que sorpresa verla.
Hermana Aurora: Después de aquella carta es imposible no venir. Me has roto el corazón en mil pedazos.
Mía: Usted me otorgó la vida que en aquel accidente por poco la pierdo. Tenía que saberlo.
Hermana Aurora: ¿Estás comiendo bien? ¿Has podido dormir?
Mía: Si, a veces me sofoco pero con el tratamiento puedo descansar. 
Hermana Aurora: Mía. ¿Quieres que me quede un tiempo?
Mía: No podría estar más complacida, quiero mostrarle algo algo, un lugar que descubrí hace muy poco.
Hermana Aurora: Vamos, te acompaño.
"Aquel lugar, mágico sin duda, hizo perder toda desesperanza en el alma abatida de la joven".
Lo descubrí en una noche de Luna llena. ¿No es hermoso Hermana? Con lágrimas en los ojos dirigió su vista hacia la mujer.
Sin duda alguna lo es Mía. ¿Sabes por qué escogí el Colegio de Señoritas Lobelia? Sabía que la Botánica debía ser tu vocación, eres amante de lo hermoso, y tu formas parte de eso, este jardín tan precioso me lo confirma. Naciste para formar parte de este mundo y no me refiero a existir solamente, me refiero a vivir y permanecer junto a todo esto.
La forma en que llegaste, tiene un motivo de ser, para aprender y no solo para eso, para enseñar.
 Mía, por favor vive, hasta el último aliento, hasta que la última estrella se extinga, hasta que la última flor se marcharé. Vive, que esto no te detenga, o no por ahora. Te lo pido.
"Aquellas palabras revivieron a la joven, sin duda alguna, fue una noche emotiva para ambas".
-Poco tiempo después-
Rosé: ¡Mía! ¿Cómo has estado? ¿No recibiste mis cartas?
Mía: Rosé... voy a morir.
Rosé: ¿Eh? ¿Pero que dices? 
Mía: No había respondido tus cartas por esa misma razón. Tengo poco tiempo de vida, me lo han diagnosticado hace un par de meses. Perdóname. 
Rosé: ¡Idiota! -llorando-. ¿Soy tu amiga no? ¿Por qué cargas con eso tu sola?
Mía: Rosé... yo
-Corre a abrazarla-
Rosé: Por favor, por favor no me hagas a un lado, déjame estar contigo en esto, por lo que te quede en este mundo, por favor. 
Mía: Rosé...
"Los amigos por muy pocos que tengas son valiosos, no lo dejes". Cuando Mía se dió cuenta de lo importante que era Rosé para ella, se sintió egoísta por haberla mantenido lejos.
Mía: Rosé. ¿Me ayudarías a construir un jardín? Quiero conservarlo hasta el día que me vaya, y después de eso, quiero dártelo, para que me mantengas viva.
Rosé: Mía...
"La pelinegra de ojos violetas sabía que su mejor amiga la necesitaba, y sabía muy bien que el día que se fuera físicamente, su espíritu continuaría a su lado".
Poco a poco y con constancia aquel tiempo pasó tan rápidamente que para los ojos de Mía se le hacía difícil observar el sueño que había logrado,sintió como se le reconfortaba el corazón, sentía que la vida de nuevo cobraba sentido.
Rosé: ¡Mía! ¿Que nombre le pondrás?
Mía: ¿Eh? ¿Nombre?
Rosé: Claro, fue tu idea, es tu creación. Debe tener un nombre. ¿No crees?
Mía: No lo había pensado Rosé. Ahora que lo mencionas tienes razón. 
Rosé: ¿Que nombre te gustaría?
Mía: Evergarden. Creo que simboliza lo que es ahora y lo que quiero que continúe siendo después de que me vaya.
Rosé: Evergarden... proceso. 
"No era muy grande, pero el olor a rosas, el pintoresco color de los Girasoles y la calma de los tulipanes le daban esa sensación de estar de nuevo en casa, en su hogar".
Evergarden fue el nombre que Mía decidió darle a su jardín, como Botánica, por supuesto era necesario que en su vida se rodeara de las plantas. De pronto se le ocurrió abrir una tiendita, no muy grande pero si valiosa para compartir con todos su inmenso amor por las plantas. Necesitaría ayuda, y por supuesto que la hermana Aurora estaría detrás de todo eso, pues quien mejor para apoyar a su pequeña niña. 
Hermana Aurora: Mía, estuve hablando con una ancianita, dijo que tenía un pequeño almacén sin uso en su humilde casa, para ayudarle le ofrecí una pequeña cuota mensual de lo que vendas. ¿Estás de acuerdo?
Mía: ¡Por supuesto que si! ¿Que necesita? ¿Remodelacion? ¿Pintura?
Hermana Aurora: Milagrosamente solo pintura, las ventanas están en buen estado, la luz solar entra por la ventana a la perfección. ¿Cuándo quieres comenzar? 
Mía: Si es posible, lo más pronto.
Hermana Aurora: Perfecto, así será. 
"Para Mía la presencia de la Hermana Aurora siempre fue determinante, ella era quien más la entendía y hacía que su enfermedad fuera llevadera".
-Tiempo después-
¡Bienvenidos sean a Evergarden, hace un año inicié este proyecto junto a una mujer que siempre me ha apoyado y protegido. Junto con mi mejor amiga construimos un jardín que tiene por nombre Evergarden, decidí compartir con ustedes las bondades de la naturaleza. Espero que en Evergardeb puedan encontrar un santuario de paz y encuentro. Con amor para ustedes!
Dos meses después de la inauguración de Evergarden y aunque las ventas no eran las más óptimas, lo que menos le importaba a Mía era eso, pues todo el amor y dedicación que había colocado, no podría comprarlo ni el ser más rico del mundo.
"Cuándo te dicen que te queda poco tiempo de vida, hasta las cosas que creías más pequeñas e insignificantes se convierten en el mayor tesoro del mundo".
-24 de Mayo, el día que te conocí-
Hacía mucho tiempo que no llovía, por lo que el cuidado de las plantas de Evergarden debían ser aún más crucial. Habían pasado más o menos dos años desde el diagnóstico de Mía y con ello la creación de Evergarden y la inauguración de la tienda. Todo marcha a normal, hasta que sucedió algo sumamente curioso esa tarde lluviosa del día 24 de Mayo.
-Se abre la puerta-
Buenas tardes. ¿Se encuentra alguien? -preguntó un joven ya de aproximadamente 23 años de edad, alto, de contextura delgada, piel blanca-. Es que estoy de paso por esta ciudad y me llamó la atención esta tienda.
"Por un momento Mía sintió como si el tiempo se hubiera detenido, tan solo con observar a aquel joven".
Mía: Bienvenido a Evergarden. ¿En que le puedo ayudar? 
Sasha: Estoy de paso por esta ciudad y verdaderamente quedé asombrado con el nombre. Es hermoso.
Mía: Gracias joven, disculpe, me podría decir su nombre?
Sasha: Sasha. ¿Y el suyo?
Mía: Mía, mi nombre es Mía.
"Para ese momento, los sucesos en la vida de Sasha ya habrían cumplido tres años. Después de huir de casa, se dedicó a viajar y en cada viaje dibujaba en una libreta todos aquellos lugares que había visitado, pero cuando entró a ese lugar y miró por primera vez a Mía, no se imaginaba lo mucho que su visa iba a cambiar a raíz de ese encuentro".
Sasha: Señorita. ¿Cual es su flor favorita?
Mía: ¿Eh? Son tantas, pero si debo escoger una en específico, serían Girasoles.
Sasha: Muy buena elección, -se pauso un momento y fijo su mirada hacia Mía, quedando totalmente impresionado. 
"En ese instante, Mía buscó uno de sus mejores girasoles, delicadamente la tomó con aquellas manos, sus ojos color Esmeralda brillaban tanto, casi tan perfectos como el brillo de la más hermosa joya, y sonrió tanto hasta sonrojarse un poco. En ese momento se volteó a mirar al joven, aún con tantas expresiones en la cara. Como si de pronto fuera su último día de vida. 
Mía: ¡Mírala! ¿No te parece hermosa?
Sasha: -Impresionado al ver a aquella joven tan risueña-. Si, si que lo es. Pero más que eso, me ha Impresionado mucho su persona, su presencia, su humanidad. Hasta ahora, o mejor dicho, nunca vi a semejante criatura tan perfecta, no hasta este día. 
Mía: ¿Pero que dice? Esto es muy extraño. ¿Le puedo pedir que se marche? 
Sasha: ¡Perdóneme! Por favor mi intención no era ofenderla. 
Mía: Marchese por favor. 
Sasha: Le pido me disculpe. Está bien, me marcho, pero voy a conservar la ilusión de volver pronto.
"Esa noche Mía no pudo conciliar el sueño, se sentía extrañamente fuera de órbita, debido a las palabras de Sasha, ell no estaba acostumbrada a esas situaciones, y hasta ese día,  era algo nuevo para ella".
-¿Que será? ¿Que será esta sensación? Sasha... ese es tu nombre.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Historias Cruzadas. Cuarto Capítulo: "Entrelazados". (Segunda parte).

Historias Cruzadas. Último Capítulo: Reencuentros.