Historias Cruzadas. Segundo Capítulo: "Mía".
-Si, me temo que es una enfermedad degenerativa-
"Más allá de las apariencias, desearía poder vivir en un mundo dónde eso no tenga relevancia alguna, sería estupendo que todos nosotros pudiéramos comprender aquellas cosas, creo que seríamos más felices y a su vez más consecuentes con los demás".
Aquella chica de ojos color esmeralda, cabello castaño, labios delicados color vida había crecido en un ambiente poco funcional, sus padres trágicamente en un accidente de tránsito inmediatamente la dejaron a merced de un mundo que no perdonaba nada, donde ser inocente o gentil no valía nada, su compañía más cercana era un broche que le había dejado su madre, y los niños que al igual que ella , habían quedado huérfanos. Su tenacidad y ganas de vivir, eran dos de las cualidades que la ayudaron a sobrevivir, tenía poco menos de 20 años, pero con unos sueños inagotables, le gustaba mucho la naturaleza, por lo que la Botánica se convertiría en su pasión.
El hecho de haber crecido sin padres no la detendrían, no tenía otro motivo mayor que brillar en el mundo. En aquella época a las mujeres se les hacía un poco complicado el tema del estudio, puesto que muchas estaban destinadas a casarse y formar una familia.
Mía por su parte no tenía otra proyección que estudiar, convertirse en una mujer independiente y demostrar que aunque tenía algunas carencias, en este caso afectivas en relación directa con sus padres, se puede salir adelante.
-Flashback-
Mía: Sin ustedes, mas aun, sin usted no sería nada, quiero recompensar todo lo que han hecho por mí, por eso he tomado esta decisión, quiero hacerlo.
Hermana Aurora: Sabes que tienes mi apoyo, mi dulce Ángel, lograrás grandes cosas, por eso tengo un regalo para ti, por favor acéptalo.
Mía: ¿Que es?
Hermana Aurora: Te matriculé para que estudiaras en un instituto para señoritas a dos pueblos de aquí. Ya está hecho, así que no acepto un no por respuesta.
Mía: Yo... yo no puedo creerlo. ¡Esta noticia es la más maravillosa del mundo! No tengo palabras para agradecerle.
Hermana Aurora: Ve mi niña. -Con el corazón roto te deseo la felicidad y te abro paso para que la alcances-
-Fin de flashback-
Era un miércoles por la mañana, particularmente amaneció lloviendo, con nostalgia, un corazón roto, sus sueños y miles de expectativas, nuestra joven protagonista emprende su viaje para luchar y convertirse en lo que tanto he querido. Tenía miedo, puesto que nunca se había enfrentado al mundo exterior sola, y aún le faltaba responder a muchas preguntas que se planteaba, recordaría con mucho regocijo a quienes la recibieron con amor, la ayudaron a seguir adelante y le enseñaron el verdadero valor de la vida. -Todos esos pensamientos la invadieron, hasta que abruptamente fue interrumpida por el anuncio de su llegada al destino final-.
-El Colegio de Señoritas Lobelia-
No quedaba muy lejos de casa, por lo que ir a visitar a sus amigos no sería tan difícil. No era un colegio tan grande, abarcaría poco menos de 200 estudiantes, no habían tantas carreras, pero la Hermana Aurora sabía que había una en específico que podía llamarle la atención.
El Campus no era muy grande, pero si adornado con muchas plantas y flores, jardines hermosos y tenía una arquitectura muy sofisticada para la locación. Aunque parecía algo salido de un cuento de hadas para los ojos de Mía, asombrosamente las matrículas eran accesibles para las jovencitas que deseaban estudiar allí. Por lo que ninguna señorita era de clase alta ni de alcurnia, motivo por el que Mía se sentía más cómoda. El Colegio era dirigido por una ex profesora de Danza de muy buen corazón, pero estricta, para ese entonces ya habría cumplido unos 50 años, estaba retirada de la Danza, por lo que su propósito era dirigir un colegio para chicas. Su nombre era Alba.
-Flashback-
Alba: "Bienvenidas sean al Colegio de Señoritas Lobelia. Esta será su casa durante los próximos 4 años, aquí podrán aprender distintas ramas educativas, que sean de su agrado, por favor escojan bien su vocación, porque es lo que llevarán a cabo por muchos años de su vida. No se decepcionen".
-Fin de Flashback-
Serán 4 años, 4 años que debo aprovecharlos al máximo. ¿Como será? ¿Como me irá? Hermana Aurora, todo esto se lo debo a usted. -De pronto se sintió interrumpida por una joven en particular.
-Flashback-
¡Hola! -Señaló aquella joven entusiasta-.
Mía: Eh... ¿Hola? -Fue tan repentina aquella acción que no supo como reaccionar-.
Rosé: ¿Como te llamas? -Preguntó aquella joven pelinegra de ojos violeta-. Me llamo Rosé, un gusto conocerte.
Mía: Mucho gusto Rosé. Me llamo Mía, el gusto también es mío. ¿Eres de este pueblo?.
Rosé: Si, mis padres son agricultores y me enviaron aquí. ¿Y tú?.
Mía: Vivía en un pueblo cercano.
Rosé: Eh... ¿Y que te gustaría estudiar? ¿Ya viste?
Mía: Si, ya se que deseo estudiar. Botánica.
Rosé: ¿En serio? Justamente estudiaré lo mismo. Seguramente nos llevaremos muy bien.
-Fin de flashback-
"El tiempo pasaba y nuestra querida joven proseguía muy bien en sus estudios, de vez en cuando recibía cartas de la Hermana Aurora, preguntándole por su bienestar, sobre como iban sus estudios y si había conseguido amigas.
-Flashback-
"Querida Hermana Aurora, ha pasado tiempo desde su última carta, todo marcha bien, no se porque tengo la impresión de que al asignarme a este colegio, usted sabía cual sería mi vocación. Tengo una buena amiga, su nombre es Rosé, estudiamos juntas de hecho. Todo aquí es tan lindo, las tardes de te me recuerdan a ustedes. Con cariño, Mía".
-Fin de flashback-
4 años después.
Alba: "Hace 4 años, justamente estando aquí, les di la bienvenida señoritas, les dije que escogieran bien su vocación, porque eso sería lo que iban a ejercer por mucho tiempo, me siento orgullosa de ustedes. Ahora salgan al mundo, sean mujeres de bien y recuerden que El Colegio de Señoritas Lobelia lleva parte del alma de todas ustedes".
-Un momento de pausa-
Rosé: ¡Mía! ¡Mía despierta! ¿Que te sucede?
Mía: ¿Rosé? Eh... No lo se, de pronto todo se nubló.
Rosé: ¿Estas bien? Estás pálida, vamos a un hospital.
Mía: Si, acompáñame por favor, de pronto sentí que se me iba el aire.
-Flashback-
Doctor: Cuénteme. ¿Que fue lo que sintió antes del desmayo?.
Mía: Me faltaba el aire y de pronto todo se nubló.
Doctor: Permíteme y te tomo el pulso. -Fue una pausa de algunos cuantos segundos-.
Doctor: Voy a realizarte unos estudios pero dime algo. ¿Has notado algo más? No te has hinchado, no te cuesta respirar, cosas así.
Mía: Ahora que lo mencionas, si, a veces siento que me sofoco, también he notado que se me hinchan las piernas. ¿Que será?.
Doctor: Bueno, voy a realizarte los estudios para descartar. ¿Vale?.
Mía: Por lo pronto te voy a dejar esta noche aquí en observación, no creo que sea prudente que te quedes sola esta noche.
Mía: Está bien.
Rosé: ¿Puedo quedarme?.
Doctor: No, no es nada grave que amerite que alguien la acompañe.
Rosé: Está bien. Bueno Mía mañana vengo a recogerte.
Mía: Gracias Rosé. Cuento contigo.
-A la mañana siguiente-
Doctor: Mía, buenos días. Tengo tus resultados.
Mía: Buenos días doctor. Dígame.
Doctor: Bueno, en primer lugar, quiero que comprendas, la situación es delicada.
Mía: ¿Que sucede?
Doctor: Mía, revisando tus estudios, temo darte un mal pronóstico.
Mía: ¿Que sucede?
Doctor: Tal parece tienes una arteria del corazón obstruido, eso evita que el riego sanguíneo sea óptimo, por eso te estás hinchando y te cuesta respirar.
Mía: No entiendo...
Doctor: Mía... me temo que es una enfermedad degenerativa.
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